La fuente no se seca

Hace ya unos meses que no publico nada. Voy a culpar a mi megaproyecto christianchords.net que verá la luz del día en 2 semanas. Ha sido una locura programar tantísimo código estos últimos meses. Pero no quiero dejar de lado la gran pregunta de ¿Qué es ser un adorador genuino en espíritu y en verdad?

Lo primero que me doy cuenta es que yo NO soy perfecto. De hecho, creo que puedo crear un diccionario propio nombrando mis imperfecciones. Sin embargo Dios siempre sigue ahí antes de que caiga y me ayuda a levantarme y restaurarme tras pecar. Es algo que creo que ya me rindo en intentar entenderlo, no hay manera de comprender por qué lo hace y por qué sigue apostando por mí cuando no lo hago ni yo. Por eso quiero tocar un poco la frase de la foto de hoy (mi photoshop va mejorando poco a poco… hahaha):

Cuando acudimos a Dios, siempre nos llevamos más de lo que aportamos. Jesús es una fuente que nunca se secará. ¡Qué buenas nuevas para hoy!

1. Cuando acudimos a Dios, siempre nos llevamos más de lo que aportamos
Esta es una de esas verdades fundamentales de la adoración. Las palabras de Jesús literalmente fueron:
Juan 7:37 En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.
Juan 7:38 El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.
Como vemos, es una cosa que no empieza ni termina en nosotros. Empieza con Cristo y alcanza a los que están alrededor. Nuestra adoración es algo que debe empezar acudiendo a la fuente de todo lo bueno y precioso que es Cristo. Él es inagotable, infinito y le place llenarnos de Él. Por tanto, siempre que queramos llevarnos algo de su parte, nunca será para quedárnoslo, sino para compartirlo. No puedo creer que un adorador sincero solo lo sea en las iglesias o en lo privado de su habitación. Un adorador de verdad impacta en su trabajo, en su colegio, instituto, universidad o club. ¡Un adorador se nota a varios kilómetros!

Tengo un amigo que se llama Chisco. Escucharle cantar es un sufrimiento para mi oído musical, no tiene ningún don instrumental tampoco pero tiene una vida de adoración a la que muchos deberíamos aspirar. Los jovencitos de medio barrio quieren saludarle, el siempre tiene una sonrisa para amigos y para desconocidos. Canta a pleno pulmón (pese a su falta de afinación…) porque canta para Dios y no para la gente. Su vida es un constante buscar la presencia de Dios y lo hace en todo momento y lugar, sea en la pista de fútbol donde intercambiamos patadas o sea tomándonos un refresco en la terraza con el grupo de amigos. Es todo un ejemplo de adoración genuina y no implica nada de música. Chisco busca del Señor y luego lo comparte con todos los que estamos a su alrededor. ¡Así deberíamos ser todos! (Yo me incluyo en esta afirmación)

2. Jesús es una fuente que nunca se secará
No hay palabras para agradecer que Cristo siempre estará ahí lleno de amor, gracia, misericordia, compasión y paciencia para los que caemos, fallamos, pecamos y nos extraviamos. La fuente NO DEPENDE DE NOSOTROS, sino que el propio Jesús con su vida perfecta y desde el cielo la tiene llena a rebosar. ¡Y el rebosa la copa de nuestra vida cuando lo pedimos! El salmista dice:
Salmos 23:5 Dispones ante mí un banquete en presencia de mis enemigos. Has ungido con perfume mi cabeza; has llenado mi copa a rebosar.

Es increíble la cantidad de veces que pensamos que las cosas dependen de nosotros. Como líder de alabanza he cometido el fallo de pensar que la alabanza del domingo, el fluir de la adoración, del espíritu o de la calidad musical dependía en exclusiva de mí o de cuantas horas había dormido el equipo o la membresía. ¡Qué arrogancia la mía! La fuente NUNCA se secará, independientemente de mí. Pero cuidado, lo que sí depende de mí es cuidarme y hacer las cosas bien para permitir a Dios actuar en mí y a través de mí. Lo uno no quita lo otro. Pero depende menos de nosotros, los líderes, de lo que imaginamos.

Una vez entendí esto me quité de encima un peso enorme. Si la alabanza salía bien estaba estresado y si salía mal estaba deprimido. Al entender esto ya aprendí que no dependía de mí, que yo solo podía hacer mi parte lo mejor posible y dejar a Dios actuar por su cuenta. ¿Y sabes que pasó? ¡El tiempo de alabanza mejoró! No porque yo tuviese una epifanía sino porque permití que Dios llevara SU tiempo como quisiera. Y como su fuente nunca jamás se seca… puede fluir todo lo que haga falta.

3. ¡Qué buenas nuevas para hoy!
Finalmente podemos deducir que estas son buenas noticias. No hay nada que tengamos que hacer sino dejarnos usar, sin forzar nada. Podemos ensayar y mejorar, claro que sí, pero en general la adoración NO es música sino un estilo de vida como el de Chisco. La alabanza es algo que se hace en equipo con la iglesia y no podemos forzar a nadie a nada, pero Dios se complace y se goza en la alabanza, así que Él mismo intervendrá cuando y como quiera, solo hay que dejarle hacer.

Repaso corto:
– La adoración genuina no es algo que salga de nosotros sino de Dios, y es posible con o sin música.
– La calidad de la alabanza no depende de nosotros, tenemos que soltar las riendas de control.
– Podemos confiar en que Dios hará su parte.


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