Adoración – Qué NO es

Según algunos católicos y otros protestantes/evangélicos tenemos varios problemas en nuestra alabanza en las iglesias. Por una parte falta de reverencia y por la otra, mercadería y famoseo. Mi blog no debe servir para criticar a nadie ni ser un altavoz para la polémica, pero quiero aclarar de forma positiva algunos temas.

  1. La adoración NO es música
    Esto es un error de concepto. La adoración según Romanos 12 es un sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es nuestro culto racional. Nuestra adoración es un estilo de vida, no un momentazo musical o espiritual puntual.
  2. Los conciertos NO son adoración
    Esto es otro fallo muy común, nos invitan por face o en carteles a un “concierto de alabanza y adoración”, jajajaja. Total, los adjetivos son gratis. Pero que se cante de Dios es alabanza, que se viva como Dios quiere, eso es adoración. Y para eso no necesitas un concierto, necesitas un estilo de vida según la palabra.
  3. La reverencia es una forma de alabar, pero no la única
    Siempre surge de algunos sectores la discusión de si cánticos o coritos vs. himnos o accapella. Sinceramente, discutir eso es perder el tiempo de forma soberana. El Señor nos creó a todos con unos gustos distintos y lo que guste a uno puede no gustar a otro. A Mical no le gustó que David danzase, no le gustó que danzase en paños menores. Era un problema de formas y Dios la castigó duramente, ya que estaba mirando el corazón. Si no puedes alabar con canciones modernas porque te estorban: ¡NO LAS CANTES!, no son para ti. Tampoco pierdas el tiempo denunciando lo que no entiendes o no compartes. Y si lo que pasa es que los himnos te duermen o causan repelús: ¡NO LOS CANTES! No son tus canciones y no te conectan con Dios. Es cuestión de gustos. Modernízalo si quieres, pero no pierdas tiempo denunciando que no son guays, porque no tienes ni idea de las historias detrás de esas canciones.
  4. Disfruta de las alabanzas y adora sin importarte lo que los demás hagan. Es entre Dios y tú, olvida lo demás. Y te prometo que haciendo esto disfrutarás más de los gustos que el Señor puso en ti.

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