Análisis de la canción Disney 2016 (Vaiana-Moana)

Esta no es la típica entrada, pero quiero analizar la canción de Vaiana-Moana en profundidad, tanto sus partes musicales como su mensaje interno. Este será un artículo largo.

Lo primero es que el autor de esta canción es el mismo que el “Let It Go” de Frozen, un hombre con una capacidad musical, técnica y vocal de composición que seguramente esté en el Top 5 del mundo. Y por ser de los mejores, aunque no sea cristiano, quiero ver que podemos sacar.

Lo primero, estos son los 3 trozos en los que la canción está dividida a lo largo de la película. Luego trabajaremos la canción como unidad. La versión oficial, es la ORIGINALE, pero ya verás que eso solo es la mitad de la historia. Por cierto, se llama Vaiana en Europa porque “Moana” ya estaba registrado.


ORIGINALE


REPRISE


FINALE (Desde el 1:12)


------------ ORIGINALE ------------
He buscado siempre aquí una respuesta
Esperando en la orilla y no sé muy bien por qué
Solo quiero ser la hija perfecta
Pero regreso a la orilla, no hay nada que pueda hacer

Cada amanecer, cada sensación
Cada atardecer, al caer el sol
Vuelvo a imaginar que hay algún lugar
Donde debo ir...

Veo la línea entre el cielo y el mar enfrente
¿Y quién sabrá si hay más allá?
Y si el viento que sopla de cola es fuerte
Me llevará, si me voy un mundo nuevo descubriré

Ya sé que aquí todos en la isla piensan que son muy felices
Todos se dejan llevar
Sé que todo el mundo en esta isla tiene un sitio concreto
Todos tienen su lugar

Puedo liderar, con fuerza y pasión
Lo puedo intentar, seguiré en mi rol
Pero esa voz canta otra canción
¿Qué me pasa a mí?

Hoy la línea entre el cielo y el mar me ciega
¿Y quién sabrá si hay más allá?
Y parece llamarme desde allí con gran fuerza
Aquel lugar, que hay detrás del sol allí quiero ir yo

Hoy la línea entre el cielo y el mar me llama
¿Y quién sabrá a donde irá?
Y si el viento que sopla de cola me lleva
Sabré al fin yo qué hay más allá

------------ REPRISE ------------
Veo la línea entre el cielo y el mar enfrente
¿Y quién sabrá si hay más allá?
Ese tiempo de dudas queda atrás en mi mente
Sola ya, voy a zarpar

Cada situación puedo afrontar
Es mi decisión no mirar atrás
Ante el miedo iré sola y llegaré
Donde debo ir

En el mar ella está, justo ahí, me llama
Me dice ya que hay que avanzar
Con la luna brillando y el viento a mi espalda
Sabré al fin yo que hay mas allá

------------ FINALE ------------
Soy la chica que ama su isla
Y la chica que ama el mar
Me llama

La hija del jefe de la aldea soy
De navegantes desciendo yo
Y mi pasado está en el mar
Me llama

Hemos llegado aquí gracias a mi
He ido aun más lejos
Yo soy lo que he aprendido y más
Y aún me llama

La llamada no viene de fuera, está en mi
Cual la marea va subiendo y bajando
Donde vaya aquí en el corazón te tendré a ti
Diciendome que ahí donde esté
Yo soy Vaiana

  1. Tiene unas 400 palabras, cuando la media es de unas 150-200: Los que dicen que lo himnos no son buenos en nuestras iglesias porque son demasiado largos… o si tú lo piensas, mira de nuevo. Aquí hay un tesoro para aprender como hacer una composición larga y bonita.
  2. Los tonos mayores: Es una canción que solo puede evocar sentimientos positivos. La secuencia de acordes es Mi-Fa#m-Do#m-La (E-F#m-C#m-A) con un Lam (Am) para cambios de párrafo. ¿No es increíble que es la misma secuencia que el 50% de las canciones de Kari Jobe, Hillsong y Chris Tomlin? He dicho estos porque componen el 50% de lo que llega a nuestras iglesias. Hay un tesoro en esta secuencia de acordes. En el mundo abundan las canciones más bien tristes o reflexivas: Casi todo el género Hip-Hop, Rock, mucho del Pop, etc. utiliza tonos menores, más melancólico y sin impulso. Los cristianos tenemos en la alabanza un empuje que pocos lugares han sido capaces de imitar. Claro, hasta que sale en una película mundial.
  3. Hay que ver lo bien que diferencia entre sus 3 partes. Hay una ORIGINALE que da la base a toda la melodía, un REPRISE que es lo mismo que hacemos en la iglesia cuando alguien ora o adora en medio de la canción, o si fluyen las lenguas o si hay un pensamiento y la banda queda tocando de fondo. Pero aquí lo mejor de lo mejor se lo guarda para el FINALE: El tono más alto de toda la canción es la última palabra: “Yo soy Vaiana”. En toda la canción los crescendos terminan en Do (C) pero la última frase sube a un Re (D). Apúntate esa: El tono más alto, más elevado, debe ser al final del corito o al final de la canción. Además, cuando la gente se lo aprende todos desean avanzar con la letra sabiendo que hay un tono final apoteósico. Otra canción famosa que usa esto es el “Hallelujah” de Händel, donde “Rey de Reyes” (King of Kings) se lleva el tono más alto, hacia el 2:25 de este video: https://www.youtube.com/watch?v=KnQGs24U1e8. Por cierto, otra canción en tonalidad mayor: Re (D)
  4. Otro truco que usa es reusar frases. Las líneas 12,27 y 32 por ejemplo, son virtualmente iguales. Usa eso para dar un poco de “picante” al coro. Es verdad que a veces la congregación se pierde si cantas el coro 3 veces y es diferente cada vez, pero te animo a intentarlo: Incluso los que se pierdan siguen estando bien de tono y velocidad silábica, con lo que realmente te da igual.
  5. Ese Lam (Am) que da las transiciones a Mi (E) es una forma magnífica de capturar la audiencia en cada párrafo. Al estar de repente en una tonalidad menor, se recaptura la atención con un tono melancólico, solo para hacer un subidón a Mi (E) de nuevo. Si buscas una buena forma de cambiar de tonos…

La próxima vez que compongas considera que los tonos mayores como en esta canción son buenos, la longitud que puede ser extensa, y con algunos cambios sobre la letra del coro, etc. Y seguro que tú mismo encuentras algo más.

UNA DE CAL… Y UNA DE ARENA

Dicho todo lo que se puede aprender, vamos a ver que tiene esta canción de malo. Básicamente… todo. Es la canción de una chica que quiere salirse de los límites establecidos, ir “mas allá” de lo que su situación y padres quieren. Tiene un destino claro, como hija del jefe, a lo que se rebela. La canción incita a todos los jóvenes y niños a que si sus padres les dicen “no” a algo, deben esperar la ocasión y hacerlo de todas maneras.

En la peli la niña intenta escapar como 2-3 veces y en la segunda casi muere, aun así lo sigue intentando. Eso ya no es tener algo que te llame, eso es de ser corto de miras. Tu familia dice que no, tu gente te necesita y, cuando a pesar de todo lo vuelves a intentar, casi mueres… ya roza la estupidez supina. Pero Disney lo vende como algo bueno, loable y ejemplar. Imagina que fuera un problema de drogas el que tiene tu hija. Cuando tiene 12 años la salvas y no cae, con 15 tiene un acercamiento y casi muere de sobredosis. Pero con 16 lo consigue y traspasa el límite (edad de Vaiana-Moana en la peli). ¿Estupidez total? Bueno, los niños son el producto de lo que les enseñamos. Para la protagonista es remar más allá del arrecife, para tu hijo puede ser… el límite que sea que le hayas puesto.

Otra cosa que está mal aquí es que cuando la niña se escapa tras la muerte de un familiar, su madre la pilla, y en vez de disuadirla o apoyar al esposo, ayuda a su hija con su rebelión. Esto es algo que tristemente sucede en muchas familias, donde en público se acuerda una cosa, y en privado uno, padre o madre, se compincha con el hijo/a para que haga lo que quiere. Es mentir a la cara y hacer cosas por la espalda que de frente, por lo que sea, no haces. Y esto no es un comportamiento cristiano: Debemos ser transparentes y sinceros en todo lo que hagamos, no podemos ir ocultando por la espalda. También malcría a los hijos en el sentido que no aprenden el significado de “no”, porque cuando se rebelan, siempre hay alguno de los padres que les apoya. Y esto tiene consecuencias: Si un pastor le dice a uno de estos jóvenes o adultos “no”, irá a buscar a otro del liderazgo que le diga “sí”. Y si no en tu iglesia, se irá a otra. Pero al menos así el problema sale de en medio tuya, te ahorras las consecuencias.

El párrafo final es postmodernismo puro. Lo que alguien (tu padre, Dios, tu pastor) quiera de ti es irrelevante, aunque una parte de ti también lo desee. Lo que importa es lo que sientas y lo que está en ti, que es hacer lo que te da la gana sin contar con nadie. Una actitud cuanto menos peligrosa. Tampoco es que Vaiana-Moana haya escuchado a absolutamente nadie en 80 minutos de película. Ni a sus padres, ni a un semidiós ni nada, ella se basta y se sobra.

Como vemos, no es oro todo lo que reluce. Tengamos cuidado con lo que enseñamos a nuestros hijos/as. No digo que esta peli es de Satán o nada semejante, pero hay que ejercer cautela. Entre “Rompe Ralph”, “Frozen” y “Vaiana-Moana” Disney está que se las trae, y sus canciones no son para menos:

  • Rompe Ralph: No es malo no ser el bueno, ser malo es bueno. Los malos tenemos un buen rol en la vida. No todos podemos ser el bueno.
  • Frozen: Dejarlo todo y no afrontar mis problemas (Déjalo…) es bueno y guay. Mejor huir que arreglar.
  • Vaiana-Moana: Me da igual lo que me digan y me da igual que haya tenido malas experiencias. Voy a hacer lo que quiera a cualquier coste.

En fin, no voy a meterme ahora con Disney, pero propongo una reflexión sobre las letras que cantan nuestros niños y niñas en la escuela dominical cuando vuelven a casa y ponen youtube.

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