Alternativa B III – 02 ¿Puede un cristiano perder la salvación?

Muy buenas tardes, querida audiencia de Dynamis Radio, a una nueva edición de Alternativa B, de Biblia. Como prometí la semana pasada, esta semana aquí vamos a hablar de perder o no perder la salvación.

Desde hace siglos este tema se debate entre católicos y protestantes, entre evangélicos y testigos de Jehová, entre pentecostales y bautistas, entre arminianos y calvinistas. Es un tema muy complejo para simplemente decir una respuesta y punto. Pero voy a comentar rápidamente las dos premisas y los dos problemas que plantean.

  1. Si yo soy creyente y la Biblia dice que iré al cielo sí o sí, que tengo seguridad en mi salvación… ¿Entonces no puedo pecar todo lo que me da la gana y más? O dicho de otra manera: Si ya soy salvo: ¿Qué importa si sigo pecando, incluso más que antes?
  2. Si yo soy creyente y la Biblia dice que puedo perder la salvación… ¿Entonces como puedo estar tranquilo de pecar justo antes de morir? ¿Cómo puedo garantizarme el cielo si puedo perder la salvación?

2 versículos para que vayas pensando
– Filipenses 2:12 “Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más  ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor

– Romanos 8:39 “ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios

Como se ve, el problema te viene en las dos posturas. Si quieres saber más, sigue en antena. ¡Música Maestro!

PERDER LA SALVACIÓN

Primero quiero examinar cada doctrina por separado y luego dar una opinión de lo que creo que es correcto. Te reto a escucharme y llegar a tus propias conclusiones.

La primera doctrina es la de que vamos a perder la salvación. Es una doctrina que se basa en varios versículos que quiero leerte:

Gálatas 5:4 “De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído”.

Hebreos 6:4-6 “Pues es imposible lograr que vuelvan a arrepentirse los que una vez fueron iluminados —aquellos que experimentaron las cosas buenas del cielo y fueron partícipes del Espíritu Santo, 5 que saborearon la bondad de la palabra de Dios y el poder del mundo venidero— 6 y que luego se alejan de Dios. Es imposible lograr que esas personas vuelvan a arrepentirse; al rechazar al Hijo de Dios, ellos mismos lo clavan otra vez en la cruz y lo exponen a la vergüenza pública., sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio”.

2ª Pedro 2:20-22 “Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, enredándose otra vez en ellas son vencidos, su postrer estado viene a ser pero que el primero. Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado. Pero les ha acontecido lo del verdadero proverbio: El perro vuelve a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno

De estos pasajes se entiende que existen tres estados espirituales
1) Perdidos 2) Salvos 3) Perdidos de nuevo

(1) Perdidos. Vivían entre “las contaminaciones del mundo”. No conocían “el camino de justicia”. Eran como perros o puercas, alimentándose de inmundicias y revolcándose en el cieno del pecado.

(2) Salvos. Gente que escapó del mundo y su pecado. Es importante anotar que dice “vuelvan a arrepentirse”. ¡Realmente se habían arrepentido en el pasado!

(3) Perdidos de nuevo. “Enredándose otra vez en” en las “contaminaciones del mundo… son vencidos”. “Otra vez” dice, implicando un tiempo cuando dejaron de ser enredados en el pecado. ¡Fueron realmente salvos! Luego, “otra vez” fueron “vencidos” por el diablo. Este es su estado actual, y es por la razón de que pueden arrepentirse, a menos que lleguen a cometer el “pecado de muerte” (1 Juan 5:16-17). En este estado de “perdidos de nuevo” se vuelven “atrás del santo mandamiento que les fue dado”.

Uno no puede dar 20€ si nunca los recibió, así que tampoco puede alguien volverse atrás del “santo mandamiento” si antes no lo seguía. De ahí que diga 2ª Pedro que el estado de “perdidos de nuevo” sea incluso peor que el de “perdidos”.

Esto pasa mucho en la lotería. Hay gente pobre, humilde, pero honrada, que gana la lotería. Como no saben mucho, invierten mal, pierden dinero, se endeudan y terminan un año después sin nada, como antes, y encima con una deuda impagable.

“Peor que el primero” dice el versículo, tener algo y perderlo es como ese proverbio sobre el perro que vuelve a su vómito y la puerca que vuelve a revolcarse en el cieno.

En Lucas 12:47-48 dice Jesús “Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes. Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se la haya confiado, más se le pedirá”.

En Apocalipsis 3:5 dice “el que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borrare su nombre del libro de la vida, y confesare su nombre ante mi padre, y delante de sus ángeles” Eso implica que los nombres pueden ser borrados

Creo que así queda un poco más claro de donde surge esta doctrina de que uno se puede volver a perder. Hay varios versículos que indican que gente salva se viene abajo o se arrepiente de ser salvo y se entrega de vuelta al mundo y su nombre se borraría del libro de la vida.

Una pausa musical para despejar ideas antes de meternos en el otro campo, el de que la salvación nunca se pierde.

CERTEZA DE LA SALVACIÓN

La certeza de la salvación es la confianza que tienen los verdaderos creyentes en que poseen vida eterna y que algún día vivirán en el cielo en la presencia de Dios. La certeza de la salvación es una certeza de mente y corazón para quienes:

– Confiesan su pecado

– Se arrepienten del pecado

– Creen que la paga del pecado fue cancelada por Jesús a través de su muerte en la cruz

– Reciben y descansan en Jesús como Señor y Salvador

“Y esa esperanza no acabará en desilusión. Pues sabemos con cuánta ternura nos ama Dios, porque nos ha dado el Espíritu Santo para llenar nuestro corazón con su amor”. Romanos 5:5

Un cristiano es una nueva criatura. “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17). Un cristiano no es simplemente una versión «mejorada» de una persona; un cristiano es una criatura completamente nueva. Él está “en Cristo”. Para que un cristiano perdiera la salvación, la nueva creación tendría que ser destruida.

Un cristiano es redimido. “Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación” (1 Pedro 1:18-19). La palabra “redimido” se refiere a una compra que ha sido hecha, un precio que ha sido pagado. Fuimos comprados y Cristo pagó con Su muerte. Para que un cristiano perdiera la salvación, Dios tendría que revocar Su compra por la que pagó con la preciosa sangre de Cristo.

Un cristiano es justificado. “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Romanos 5:1). “Justificar” significa “declarar justo”. Todos los que reciben a Jesucristo como Salvador son “declarados justos” por Dios. Para que un cristiano perdiera la salvación, Dios tendría que retractarse de lo dicho en Su Palabra y “cancelar” lo que Él declaró previamente. Los absueltos de culpa tendrían que ser juzgados de nuevo y declarados culpables. Dios tendría que revertir la sentencia dictada por el tribunal divino.

A un cristiano se le promete la vida eterna. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, más tenga vida eterna” (Juan 3:16). La vida eterna es una promesa de vida para siempre en el Cielo con Dios. Dios hace esta promesa – “cree, y tendrás vida eterna”. Para que un cristiano perdiera la salvación, la vida eterna tendría que ser definida nuevamente. Si a un cristiano se le ha prometido vivir para siempre, ¿cómo entonces puede Dios romper esta promesa, quitándole la vida eterna?

Un cristiano es marcado por Dios y sellado por el Espíritu. «En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria» (Efesios 1:13-14). En el momento de la fe, el nuevo cristiano es marcado y sellado con el Espíritu, a quien se le prometió que actuaría como depósito para garantizar la herencia celestial. El resultado final es que la gloria de Dios es alabada. Para que un cristiano pierda la salvación, Dios tendría que borrar la marca, retirar el Espíritu, cancelar el depósito, romper Su promesa, revocar la garantía, guardar la herencia, renunciar a la alabanza y disminuir Su gloria.

A un cristiano se le garantiza la glorificación. “Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó” (Romanos 8:30). De acuerdo con Romanos 5:1, la justificación es nuestra al momento de la fe en Cristo. Según Romanos 8:30, la glorificación viene con la justificación. Todos aquellos a quienes Dios justifica, se les promete la glorificación. La glorificación se refiere a un cristiano recibiendo un perfecto cuerpo glorificado en el cielo. Si un cristiano pudiera perder la salvación, entonces Romanos 8:30 sería un error, porque Dios no puede garantizar la glorificación para todos aquellos a quienes Él predestinó, llamó, y justificó.

Bueno, mientras pensamos en estos versículos, una pausa musical.

MI OPINIÓN

Bueno, ahora que hemos visto que hay buenos argumentos a ambos lados de si la salvación se puede perder o no. A partir de ahora no voy a citar las opiniones de otros sino las mías.

Tengo una idea aproximada de dónde pueden venir algunas de estas ideas.
– Los testigos de Jehová creen que uno puede perder la salvación
– Los católicos creen que la salvación puede perderse. Por eso tienen los 7 pecados capitales que no salen en la Biblia como tales. Además, por si acaso también te ofrecen la extremaunción y la compra de pecados por dinero
– Muchos cristianos, sobre todo de los movimientos G12, Pentecostales, etc. creen que la salvación es un yo-yo que lo vas ganando o perdiendo según como pecas ese día
– Muchos otros cristianos del movimiento reformado, luteranos, bautistas, etc. sistemáticamente abusan de la gracia de Dios, creando dudas con sus declaraciones inflamatorias, libertarias o raras.

Con ese batiburrillo caótico, tenemos un cóctel molotov peligroso de creencias y afirmaciones que nos las creemos porque, no olvides, todos venimos de trasfondo católico, uno de los que pierden la salvación

La salvación puede perderse – Problemas Salvo, siempre salvo – Problemas
1. El alma se llena de inseguridad; precisamente, lo contrario a lo que el Señor vino a traer: paz con Dios, paz en el alma, paz en el hogar, paz en la vida de relación con el prójimo.

2. La conducta se rige por el temor y no por el amor.

3. El examen habitual del cristiano se torna en una desconfianza sobre su fe, una inseguridad continua.

4. El santo temor es reemplazado por el miedo, lo cual no es saludable y paraliza el crecimiento normal.

5. La conciencia está hiperactiva, siempre alerta y siempre a la caza del siguiente pecado, ya sea propio o ajeno

1. El alma se ‘adormece’ creyendo, engañosamente, estar segura.

2. La conducta se relaja, pensando que da lo mismo pecar que no pecar.

3. Se pierde el saludable examen individual que debe caracterizar a todo hijo de Dios.

4. Lejos de vivir en un santo temor, crece la confianza en la carne y el orgullo del ego.

5. La conciencia se adormece, de tal manera que igual vaya a abrir sus ojos en el infierno aquel quien toda su vida creyó estar a salvo.

Yo me sumo a muchos teólogos y creo que la pregunta está mal formulada: En vez de… ¿Puede un cristiano perder la salvación? La pregunta debería ser ¿Todos los que creen que son salvos lo son?

Fíjate, hay muchísima gente que cree que es cristiana… pero no lo es. El Señor nos avisa en Mateo 7:21-23
21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.

22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?

23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.

Uf, que nunca nos pase eso. Y aquí está, para mí, el meollo, el núcleo, el centro del problema. Como dije, el problema no es tanto si la salvación se pierde o no sino que mucha gente CREE que es salva, pero no sabe que está perdida.

Esto pasa mucho con gente que está toda la vida en la iglesia. Tengo un amigo que su esposa, tras 35 años de “cristiana”, casada, líder de jóvenes, con un hijo de 6 años, decide que esa vida no va con ella, deja al marido, al niño, la iglesia y se va al mundo con todo, porque total, hay que vivir, que son dos días.

En la iglesia la gente se dividió entre los que pensaban que ella no podía perder la salvación y los que pensaban que con sus actos se había borrado de la lista de salvados. Menudo dilema.

Pero para mí no lo es tanto, intento aplicar aquello de 1ª Juan 2:19 “Esas personas salieron de nuestras iglesias, pero en realidad nunca fueron parte de nosotros; de haber sido así, se habrían quedado con nosotros. Al irse demostraron que no eran parte de nosotros”.

Para mí una persona como este ejemplo, no fue creyente nunca. Era practicante pero no era convertida. No sé si consigo aclarar bien el punto. La pregunta no es “¿Puede un cristiano perder la salvación?”, la pregunta sería: “¿Esa persona es cristiana?” Porque si es cristiano de verdad, nunca, nunca, nunca, pecaría de esa forma, y así, nunca nunca nunca podría perder la salvación. Si no me crees

Romanos 8:35-39

35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?

36 Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero. m

37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.

38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,

39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Comentarios

  1. Pingback: Alternativa B III – 01 Presentación De La 3ª Temporada – Benji Frugoni

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.