Alternativa B 003 – La verdad de la resurrección [Proverbios 2:1-6]

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Hola y bienvenidos a un nuevo programa de Alternativa B – Otra forma de vivir la vida. En este capítulo nos vamos a meter en temas muy espinosos como “¿qué es la verdad?” y “¿fue verdad la resurrección, que importa?”.

Todas estas son preguntas de mucho calado y espero que podamos aclarar algunas de las preguntas. Tal vez no estés de acuerdo con mis respuestas. ¡Pues genial! Es mucho mejor que te molesten y que eso haga que investigues y quieras llegar a la verdad.

Pero para encontrar la verdad y para aceptarla necesitamos sabiduría. Así que vamos al proverbio de hoy, que es un texto más largo: Proverbios 2:1-6 “1 Hijo mío, si haces tuyas mis palabras
y atesoras mis mandamientos;
si tu oído inclinas hacia la sabiduría
y de corazón te entregas a la inteligencia;
si llamas a la inteligencia
y pides discernimiento;
si la buscas como a la plata,
como a un tesoro escondido,
entonces comprenderás el temor del Señor
y hallarás el conocimiento de Dios.
Porque el Señor da la sabiduría;
conocimiento y ciencia brotan de sus labios.”

Vamos a la caza entonces de la primera pregunta profunda de hoy, busquemos juntos ese conocimiento y ciencia. Aviso que hoy vamos a meternos bien profundo y mejor que no pierdas el hilo. Asegúrate de que no se te vaya a cortar la señal.

¿Qué es la verdad?

Hace casi dos mil años, la Verdad fue sometida a juicio y juzgada por la gente que era adicta a las mentiras. De hecho, la Verdad enfrentó seis juicios en menos de un día completo, tres de los cuales fueron religiosos, y tres fueron legales. Al final, pocas personas implicadas en esos acontecimientos podían responder a la pregunta, “¿Qué es la verdad?”

Después de ser arrestado, la Verdad fue conducida primeramente a un hombre llamado Anás, un corrupto ex sumo sacerdote de los judíos. Anás quebrantó numerosas leyes judías durante el juicio, incluyendo la celebración del juicio en su casa, tratando de inducir auto-acusaciones en contra del acusado, y golpeando al acusado, quien hasta ese momento no se le había declarado culpable de nada. Después de Anás, la Verdad fue llevada al sumo sacerdote en funciones, Caifás, quien resultaba ser yerno de Anás. Ante Caifás y el Sanedrín judío, se acercaron muchos falsos testigos para hablar en contra de la Verdad, pero nada pudo ser probado, y no podía encontrarse evidencia de algún delito. Caifás rompió no menos de siete leyes mientras trataba de condenar a la Verdad.

Cuando llegó la mañana, se llevó a cabo el tercer juicio de la Verdad, con el resultado de que el Sanedrín judío pronunció la sentencia de que la Verdad debía morir. Sin embargo, el concilio judío no tenía derecho legal para llevar a cabo la pena de muerte, así que se vieron forzados a traer a la Verdad ante el gobernador romano en turno, un hombre llamado Poncio Pilato. Pilato fue asignado por Tiberio como el quinto prefecto de Judea y sirvió en ese cargo del año 26 al 36 d.C. El procurador tenía el poder de decidir la vida o la muerte, y podía revertir la sentencia capital pasada por el Sanedrín. Mientras la Verdad se encontraba ante Pilato, más mentiras fueron declaradas en Su contra. Sus enemigos decían, “A éste hemos hallado que pervierte a la nación, y que prohíbe dar tributo a César, diciendo que él mismo es el Cristo, un rey.” (Lucas 23:2) Esto era mentira, puesto que la Verdad había dicho a todos que pagaran sus impuestos (Mateo 22:21) y jamás habló de Él mismo como un desafío para César.

Después de esto, se produjo un diálogo interesante entre la Verdad y Pilato. “Entonces Pilato volvió a entrar en el pretorio, y llamó a Jesús y le dijo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Jesús respondió: ¿Dices tú esto por ti mismo, o te lo han dicho otros de mí? Pilato le respondió: ¿Soy yo acaso judío? Tu nación, y los principales sacerdotes, te han entregado a mí. ¿Qué has hecho? Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí. Le dijo entonces Pilato: ¿Luego, eres tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad oye mi voz. Le dijo Pilato: ¿Qué es la verdad?” (Juan 18:33-38).

La pregunta de Pilato, “¿Qué es la verdad?” ha reverberado a través de la historia. ¿Era un deseo melancólico de saber lo que nadie más podría decirle, un cínico insulto, o tal vez una irritada e indiferente respuesta a las palabras de Jesús?

En el mundo postmodernista, que niega que la verdad pueda ser conocida, es más importante que nunca antes de responder a la pregunta. ¿Qué es la verdad?

Una propuesta definición de la Verdad
• La verdad no es simplemente lo que funciona. Esta es la filosofía del pragmatismo – un enfoque del tipo de, un fin justifica los medios. En realidad, las mentiras pueden parecer que “funcionan,” pero aún así son mentiras y no la verdad.

• La verdad no es simplemente lo que es coherente o comprensible. Un grupo de gente puede reunirse y formar una conspiración basándose en una serie de falsedades en la que todos convienen en contar la misma historia falsa, pero eso no hace que su declaración fuera una verdad.

• La verdad no es lo que hace sentir bien a la gente. Desafortunadamente, las malas noticias pueden ser la verdad.

• La verdad no es lo que la mayoría dice que es la verdad. Cincuenta y un por ciento de un grupo puede llegar a una conclusión equivocada.

• La verdad no es lo que resulta comprensible. Aún una larga y detallada presentación puede resultar en una conclusión falsa.

• La verdad no es lo que es demostrado públicamente. Una verdad puede ser conocida privadamente (por ejemplo, la ubicación de un tesoro enterrado).

La palabra griega para “verdad” es alētheia, la cual, literalmente significa “no-escondida” o “nada escondido.” Transmite la idea de que la verdad siempre está ahí, siempre abierta y disponible para que todos puedan verla, con nada escondido u oculto. La palabra hebrea para “verdad es emeth, que significa “firmeza,” “constancia,” y “duración.” Tal definición implica una sustancia eterna y algo en que se puede confiar.

Desde la perspectiva filosófica, hay tres maneras simples de definir la verdad:
1. Verdad es lo que corresponde a la realidad.
2. Verdad es lo que concuerda con su objetivo.
3. Verdad es simplemente decirlo tal como es.

En pocas palabras, la verdad es simplemente decirla tal como es; es la manera en que las cosas son en realidad, y cualquier otro punto de vista es incorrecto. Un principio fundamental de la filosofía, es ser capaz de discernir entre la verdad y el error, o como Tomás de Aquino observó, “Es la tarea del filósofo, hacer distinciones.”

Desafíos de la Verdad
Las palabras de Aquino no son muy populares hoy en día. El hacer distinciones parece estar pasado de moda en una era postmoderna de relativismo. Es aceptable decir, “Esto es verdad,” siempre que no digas detrás, “y por lo tanto eso es falso.” Esto es especialmente observable en asuntos de fe y religión, en donde se supone que cada sistema de creencias se encuentra en igualdad de condiciones respecto a la verdad.

Mi profesor de filosofía soltó un día esta frase tan manida de hoy en día “La única verdad es que no hay verdades”. Igual tú hasta la firmas y estás de acuerdo. O como me decía un conocido “yo no creo ni en los calzoncillos que llevo puestos”. Pero esto es una contracción total: Si dices que la única verdad es que no hay verdad… estás incluyendo la frase también. O sea, para no rayarte: la verdad o existe o no, y es evidente que alguna verdad debe de existir. Las leyes de la naturaleza son verdad. Da igual cuantas veces dejes caer una naranja al suelo desde tu mano: Siempre, siempre, siempre caerá al suelo. Y eso es una verdad científica como un templo y la llamamos “Ley de Gravitación Universal”, postulada por el científico cristiano y teólogo Isaac Newton.

La ofensiva naturaleza de la Verdad

Cuando el concepto de la verdad es difamado, generalmente es por una o más de las siguientes razones:

Una queja común en contra de cualquiera que asegura tener la verdad absoluta, en cuestiones de fe y religión, es que tal postura es “intolerante.” Sin embargo, la crítica falla en entender que, por naturaleza, la verdad es intolerante. ¿Es intolerante un maestro de matemáticas, por sostener la creencia de que 2 + 2 solo es igual a 4?

Otra objeción a la verdad, es que es arrogante asegurar que alguien esté en lo cierto y la otra persona esté equivocada. Sin embargo, regresando al ejemplo anterior con las matemáticas, ¿es arrogante para el maestro de matemáticas insistir en que solo hay una respuesta correcta al problema matemático? ¿O es arrogante para un cerrajero asegurar que solo una llave abrirá una puerta cerrada?

Un tercer cargo contra aquellos partidarios de la verdad absoluta en materia de fe y religión, es que tal posición excluye a la gente, en lugar de incluirla. Pero tal queja fracasa en entender que la verdad, por naturaleza, excluye a su opositor. Todas las respuestas, a excepción del 4 son excluidas de la realidad que resulta del 2 + 2.

Hay aún otra protesta en contra de la verdad absoluta, y es que es ofensivo y divisivo asegurar que uno tiene la verdad. En cambio, el crítico sostiene, todo lo que importa es la sinceridad. El problema con esta postura, es que la verdad es inmune a la sinceridad, la creencia y el deseo. No importa cuán sinceramente crea uno que la llave equivocada abrirá la puerta; aún así la llave no entrará y la cerradura no se abrirá. La verdad tampoco es afectada por la sinceridad. Si alguien toma un frasco de veneno, y sinceramente cree que es limonada, aún así sufrirá los infortunados efectos del veneno. Finalmente, la verdad es insensible al deseo. Una persona puede desear fuertemente que su auto no se haya quedado sin gasolina, pero si el indicador dice que el tanque está vacío, y el auto ya no arranca, entonces no hay deseo en el mundo que haga que milagrosamente el auto siga adelante.

Algunos admitirán que la verdad absoluta existe, pero dirán que tal postura solo es válida en el área de la ciencia y no en cuestiones de fe y religión. Esta es una filosofía llamada positivismo lógico, el cual fue popularizado por filósofos tales como David Hume, y A. J. Ayer.

Aquellos que se adhieren a la noción de que solo la ciencia puede hacer afirmaciones de la verdad, fallan en reconocer que hay muchas realidades de la verdad, donde la ciencia es impotente. Por ejemplo:

• La ciencia no puede probar verdades metafísicas, tales como, las mentes además de la mía, realmente existen.

• La ciencia es incapaz de proporcionar la verdad en las áreas de la moral y la ética. Por ejemplo, tú no puedes usar la ciencia para probar que los Nazis eran malvados.

• La ciencia es incapaz de declarar verdades sobre disposiciones estéticas, como la belleza de un amanecer.

• Por último, cuando alguien hace la declaración de que “la ciencia es la única fuente de verdad objetiva,” acaba de hacer un reclamo filosófico – que no puede ser probado por la ciencia.

Y hay aquellos que dicen que la verdad absoluta, no se aplica en el área de la moralidad. Sin embargo, la respuesta a la pregunta, “¿Es moral torturar y asesinar a un niño inocente?” es absoluta y universal: No. O, para hacerlo más personal, aquellos que se adhieren a la verdad relativa con respecto a la moral, siempre parecen desear que su cónyuge les sea absolutamente fiel a ellos.

Por qué es importante la Verdad
¿Por qué es tan importante entender y adherirse al concepto de la verdad absoluta en todas las áreas de la vida (incluyendo la fe y la religión)? Simplemente porque la vida tiene consecuencias por estar equivocado. El dar a alguien la cantidad equivocada de medicamento, puede matarlo; el tener un asesor inversionista que tome las decisiones monetarias equivocadas, puede empobrecer a una familia; el abordar el avión equivocado, te llevará donde no deseas ir; y lidiar con una pareja que es infiel en el matrimonio, puede resultar en la destrucción de una familia, y potencialmente en enfermedad.

Como el cristiano apologista Ravi Zacharias lo expresa, “El hecho es, que la verdad importa – especialmente cuando estás en el lado receptor de la mentira.” Y en ninguna parte es más importante, que en el área de la fe y la religión. La eternidad es un tiempo tremendamente largo como para arriesgarse a equivocarse.

Conclusión
La pregunta que hizo Poncio Pilato hace siglos, debe ser reformulada, a fin de ser completamente exacta. El comentario del gobernador romano, “¿Qué es la verdad?” pasa por alto el hecho de que muchas cosas pueden tener la verdad, pero solo una cosa puede realmente ser la Verdad. La verdad debe provenir de alguna parte.

La cruda realidad, es que Pilato estaba mirando directamente al Origen de toda la Verdad en esa madrugada de hace casi dos mil años. No mucho antes de ser arrestado y traído ante el gobernador, Jesús había hecho esta simple declaración “Yo soy la verdad.” (Juan 14:6), lo que fue una declaración bastante increíble. ¿Cómo un simple hombre podía ser la verdad? No era posible, a menos que Él fuera más que un hombre, que en realidad fuera lo que Él aseguraba ser. El hecho es que, la afirmación de Jesús fue validada cuando Él resucitó de los muertos

Evidentemente, Pilato nunca llegó a conocer la verdad. Eusebio, el historiador y Obispo de Cesárea, registra el hecho de que Pilato finalmente cometió suicidio en algún momento durante el reinado del emperador Calígula (37-41 d.C.) – un triste final y un recordatorio para todos, que el ignorar la verdad, siempre conduce a consecuencias indeseables.

Bueno, espero no haberte dejado la cabeza como un bombo. La vedad es que “la verdad” es un tema complejo y que implica darle muchas vueltas a la cabeza. Pero por si no te ha quedado claro, te lo resumo en una frase: “La verdad absoluta existe, es una persona y se llama Jesucristo. Lo demostró no de palabras sino también con hechos y lo firmó con su resurrección”.

Igual si me has estado atento y me has escuchado y has oído la canción, escucha la siguiente frase de nuevo (HILLSONG – AQUELLA CRUZ del 4:05 al 4:33)

Tal vez ya te salte a la siguiente pregunta: Si Jesús es la verdad y la prueba fue su resurrección… ¿Cómo me demuestras a mí que Jesús resucitó de verdad y que no fue un invento de sus discípulos para salvar su nueva religión? ¡Vamos allá!

Aunque la Escritura no intenta “probar” que Jesús fue resucitado de entre los muertos, si presenta evidencias concluyentes del hecho de que Él verdaderamente resucitó. La resurrección de Cristo está registrada en Mateo 28:1-20; Marcos 16:1-20; Lucas 24:1-53 y Juan 20:1-21:25. La resurrección de Cristo también aparece en el libro de Los Hechos (Hechos 1:1-11). De estos pasajes puedes obtener muchas “pruebas” de la resurrección de Jesucristo. Fíjate en el dramático cambio en los discípulos. Ellos fueron del temor que los hizo esconderse en un cuarto, al entusiasmo y propagación del Evangelio por todo el mundo. ¿Qué otra cosa pudo explicar este dramático cambio en ellos, sino la experiencia de ver a Jesucristo resucitado?

Mira la vida del apóstol Pablo. ¿Qué fue lo que lo cambió de ser un perseguidor de la iglesia, a convertirse en un apóstol de la iglesia? Esto sucedió cuando el Cristo resucitado se le apareció en el camino a Damasco (Hechos 9:1-6). Otra “prueba” indiscutible es la tumba vacía. Si Cristo no resucitó, entonces ¿dónde está Su cuerpo? Los discípulos y muchos otros vieron la tumba donde Él fue sepultado. Cuando regresaron, Su cuerpo ya no estaba ahí. Los ángeles declararon que Él se había levantado de los muertos, como Él lo había prometido (Mateo 28:5-7). Más aún, otra evidencia de Su resurrección es la gran cantidad de gente a la que Él se apareció (Mateo 28:5,9,16-17; Marcos 16:9; Lucas 24:13-35; Juan 20:19,24,26-29; 21:1-14; Hechos 1:6-8; 1 Corintios 15:5-7).

Personalmente la prueba que me sirvió a mí cuando pensaba en esta pregunta era la vida de sus seguidores.
1. Pedro murió crucificado boca abajo
2. Mateo de una herida de espada en Etiopía
3. Jacobo decapitado por Herodes
4. Santiago, hermano de Jesús, lanzado desde el pináculo del templo a 30 metros contra el suelo. Y a garrotazos porque aun estaba vivo.
5. Natanael desollado vivo con un látigo en Turquía
6. Andrés en una cruz en forma de X en Grecia
7. Tomás atravesado por una lanza en la India
8. Matías apedreado y decapitado
9. Pablo torturado y decapitado en Italia

De los otros no hay fuentes orales o escritas confiables, pero no es tan importante el cómo murieron los apóstoles. Lo que si es importante es el hecho de que todos ellos estuvieron dispuestos a morir por su fe. Si Jesús no hubiera resucitado, los discípulos lo hubieran sabido. Ninguno de ellos hubiera muerto por algo que ellos sabían que era mentira. El hecho de que todos los apóstoles estuvieron dispuestos a padecer horribles muertes, rehusando a renunciar a su fe en Cristo, es una tremenda evidencia de que ellos realmente presenciaron la resurrección de Jesucristo. Muchos incluso murieron lejísimos de sus casas. Pescadores, inspectores de hacienda, tejedor de tiendas, escéptico profesional… ¿Qué se les había perdido en el siglo I en lugares como Etiopía, India, Grecia, Italia, Israel o Turquía? Evidentemente estaban haciendo lo que Jesús les había pedido de ir por todo el mundo a predicar del evangelio a toda criatura. Si fuese mentira que Jesús hubiera resucitado… habrían vuelto a sus oficios, como los 3 días que pasó muerto. Para mí, esta es la mejor prueba comprobable de hoy en día.

¿Y por qué es tan importante esa resurrección?

El pasaje clave de la resurrección de Jesucristo está en 1 Corintios 15. En este capítulo, el apóstol Pablo explica por qué es crucial el entender y creer en la resurrección de Jesucristo. La resurrección es importante por las siguientes razones:

(1) Si Cristo no resucitó de los muertos, tampoco lo harán los creyentes (I Corintios 15:12-15).

(2) Si Cristo no resucitó, Su sacrificio por el pecado no fue suficiente (1 Corintios 15:16-19). La resurrección de Jesús prueba que Su muerte fue aceptada por Dios como la expiación por nuestros pecados. Si Él simplemente hubiera muerto y hubiera permanecido muerto, eso hubiera indicado que Su sacrificio no fue suficiente. Por lo tanto, los creyentes no tendrían el perdón de sus pecados, y ellos permanecerían muertos después de su muerte física (1 Corintios 15:16-19) – no existiría tal cosa como la vida eterna (Juan 3:16). “Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho” (1 Corintios 15:20) Cristo ha resucitado de los muertos – ¡Él es el primero de los frutos de nuestra futura resurrección!

(3) Todos aquellos que creen el Él, serán resucitados para vida eterna, tal como Él lo hizo (1 Corintios 15:20-23). 1 Corintios 15 sigue describiendo cómo la resurrección de Jesucristo prueba Su victoria sobre el pecado, y nos provee de poder para una vida de victoria sobre el pecado (1 Corintios 15:24-34).

(4) Este texto describe la gloriosa naturaleza del cuerpo resucitado que recibiremos (1 Corintios 15:35-49),

(5) Proclama que como resultado de la resurrección de Cristo, todos los que creen en Él obtienen la victoria final sobre la muerte (1 Corintios 15:50-58) ¡Cuán gloriosa verdad es la resurrección de Jesucristo! “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Corintios 15:58).

Ahora me dirás, genial Benji. Venga, voy a darte un voto de confianza y decirte que creo que existen las verdades absolutas. Incluso voy a creer que Jesús es la verdad. Es más, voy a creer que Jesús resucitó de los muertos. Pero todo eso pasó hace más de 2000 años ya. ¿Qué tiene que ver conmigo? ¿De qué me sirve hoy en día?

Este programa se llama Alternativa B, por la B de Biblia. Aquí buscamos la verdad, como poder vivir de otra manera, como tener una alternativa a nuestro loco mundo actual. Y lo que Cristo hizo allá por el año 33 tiene TODO, TODO que ver con tu vida hoy.

Dame un voto de confianza, intenta imaginar por un momento que todo esto es verdad. Que lo que Jesús dijo es verdad, que lo demostró, que resucitó y que quiere darte una vida nueva aquí y ahora. ¿Eso cómo se hace?

Lo primero que tienes que entender es que Jesús vino a buscar y a salvar a los que estábamos perdidos. ¿Y esos quienes son? Pues todos los seres humanos que aun no creen en él. Resulta que hay un cielo y un infierno, pero antes aun hay un juicio. Y en ese juicio se va a poner toda tu vida en una balanza y se va a pesar.

Si yo te pregunto ahora que me pongas la mano en el corazón y me jures decir la verdad y solo la verdad: ¿Crees que entrarías en el cielo? Te voy a dar una pista: Los que cumplan la ley de Dios entrarán y los que no, no. ¿Y que leyes son esas?

  1. No matarás
  2. No adulterarás
  3. No hablarás contra tu prójimo falso testimonio

Solo he escogido tres muy representativos. Ten en cuenta que en el juicio de Dios si has fallado sólo en uno, es como si hubieras fallado todos. ¿Ok?

No matarás es fácil, pensarás. La mayoría de nosotros no lo ha hecho nunca, pero la Biblia dice que si piensas, PIENSAS, mal de tu prójimo, lo estás matando en tu corazón. Si le deseas mal a alguien es como desear que se muera. ¿Alguna vez has pensado mal de otra persona? Pues ya incumpliste este.

No adulterarás. Tal vez siempre has sido fiel físicamente a tu pareja. Pero Dios dice que si miras a otra mujer para desearla, ya has adulterado con ella en tu corazón. Has fallado también aquí.

No hablarás contra tu prójimo falso testimonio es como “no mentirás sobre otra persona”. ¿Alguna vez has mentido o has ocultado la verdad? Pues también has fallado.

Y así podríamos ver los 10 mandamientos. Como ves, es un imposible. Cuando te llegue el juicio te va a caer la del pulpo, Romanos dice que la paga del pecado es la muerte. Resulta que si una sola vez en tu vida fallas en alguna de estas cosas, estás condenado con una deuda impagable de pecados contra Dios. Y esa es la mala noticia.

Pero hay una buena noticia. La palabra griega “Evangelion” significa “buenas noticias”. Jesús vino al mundo a traer esas buenas noticias y su muerte y resurrección en el 33dc fueron la mejor noticia jamás para ti, en este año actual.

Resulta que hay una forma de quitarte el juicio de encima. Alguien tiene que pagar el precio por ti. Alguien tiene que morir en tu lugar y recibir el castigo que te mereces. ¡Y es por eso que Jesús vino a la tierra! Como sabía que ninguno de nosotros lo podía pagar, lo pagó él. Vivió una vida perfecta y aceptó el sufrimiento en la cruz para evitártelo a ti. Y cuando resucitó significó que había vivido sin pecado y por eso la muerte no tenía derecho a retenerlo.

Igual te suena complicado, pero es muy sencillo, tú no podías pagar y Jesús abonó tu multa eterna con su sangre. ¿Significa esto que todo el mundo va a salvarse al final? Pues no, resulta que Jesús hizo los 99 pasos entre Dios y tú, pero tú tienes que dar un paso, solo un paso hacia él. El paso más importante de tu vida.

En ese paso Dios te pide que confieses que pecaste, que violaste sus leyes a cosa hecha, que te arrepientes y pides perdón, que permitirás que el Espíritu Santo entre en tu vida y te ayude a vivir según su voluntad. Y una vez hagas esa confesión de boca lo demuestren con hechos: que puedas como antes no podías, que tengas un borrón y cuenta nueva en la vida y que busques andar y crecer en una relación personal con Él.

Si has entendido esto, si te has dado cuenta que eres simplemente alguien más que ha violado la ley de Dios, si te has dado cuenta de que la verdad no es relativa, sino que hay una sola verdad, y que se llama Jesús, te invito a decir estas palabras conmigo. ¿Listo? ¿Lista?

“Dios, reconozco que he pecado contra tus leyes, que he tenido mi propia verdad y que no te he hecho caso todos estos años. Pero he visto la luz, ahora sé la verdad. Y la verdad es que Jesús es tu hijo que vino a morir por mí. Acepto tu perdón y te pido que entres en mí y me ayudes a vivir como tú quieres. En el nombre de Jesús, amén”.

¿Ya está? ¿Eso es todo? Pues sí, si confiesas con tu boca que Jesucristo es tu salvador, serás salvo. Y ahora comienza el primer día del resto de tu vida, y no necesitas andarlo sólo. Busca otros que estén en el camino que has empezado hoy y aprende, crece, conoce, explora y explica a otros de Jesús. Llámanos a la radio si quieres y te diremos dónde hay más gente que, como tú, está explorando la verdad que es Cristo. Llámanos al 912 88 22 00, o escríbenos en el Facebook “Dynamis Radio” con Y griega, o yé si eres latino.

Proverbios 2:1-6 “1 Hijo mío, si haces tuyas mis palabras
y atesoras mis mandamientos;
si tu oído inclinas hacia la sabiduría
y de corazón te entregas a la inteligencia;
si llamas a la inteligencia
y pides discernimiento;
si la buscas como a la plata,
como a un tesoro escondido,
entonces comprenderás el temor del Señor
y hallarás el conocimiento de Dios.
Porque el Señor da la sabiduría;
conocimiento y ciencia brotan de sus labios.”

Nos despedimos todo el equipo de Dynamis. Benji Frugoni en el micro, Carlos en la Técnica y control, y todo nuestro equipo telefónico.

Te dejo con el Credo apostólico. Y recuerda, Alternativa B – Otra forma de vivir la vida

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