Alternativa B 001 – Presión de grupo [Proverbios 1:10]

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¡Hola a todos! Mi nombre es Benji Frugoni y voy a ser el conductor en este nuevo programa llamado “Alternativa B”. En este espacio vamos a explorar salidas desconocidas por la mayoría a los problemas del día a día. Alguna gente, cuando mencioné el nombre del espacio, dijeron “Ahhh, ¿la B es de Benji no? Alternativa Benji”. Pero no, lo importante aquí es que desde el día uno es que sepáis que ni el espacio es mío, es de la radio. Y las palabras tampoco son mías, son las palabras que nos dejó Dios en la Biblia. De Biblia viene el plan Alternativa B. Muchas veces sentimos que los problemas nos agobian y que ya hemos intentado todas las soluciones posibles y ninguna ha funcionado. Cuando estamos en ese cajón sin salida o antes de entrar en él, debemos probar la Alternativa B. Debería ser la A… pero los humanos normalmente no acudimos a Dios hasta que estamos desesperados, así que aquí vamos a aprender como funcionan las cosas en realidad y cómo escapar de muchos problemas con sentido común y con sentido bíblico.

Quiero también remarcar que este espacio no sería posible si no hubiera sido por un par de personas que quiero mencionar. En primer lugar quiero agradecer a Dios que haya apostado por mí pese a todos mis fallos. Quiero agradecer a Juan Cano y Lucio su confianza en mí al darme esta franja de horario y carta blanca para hablar de lo que quiera. Quiero también dar las gracias a Dios por Natanael y Anne, mis padres y a mis hermanos. Y por último pero no menos importantes a mis amigos cercanos Itiel y Dámaris, Daniel y Noemí y a todo el equipo pastoral de mi iglesia, Amistad Cristiana.

Sin más que añadir en ese frente, vamos a ver cual es el consejo de hoy.


Proverbios 1:10 “Hijo mío, no consientas cuando los malvados intenten seducirte” (LPL)

En un estudio de 2012 hecho por la asociación “Parent Further”, sólo el 10% de las personas dicen que no han sido influenciados por nadie nunca. Es decir, el 90% de la gente somos influenciados de una manera u otra por los demás.

La Biblia nos avisa que no nos dejemos seducir por “los malvados”. ¿Quiénes son esos seres? Pues son gente de nuestro entorno que, de una manera u otra, nos presionan para que hagamos cosas que realmente no haríamos.

Todos somos o hemos sido adolescentes. ¿Recuerdas la primera vez que te ofrecieron fumar, beber, tener sexo o drogas? Según la Asociación Canadiense del Pulmón el 70% de la gente que comienza a fumar lo hace por presión de grupo. ¡70 por cien! Es decir, podríamos tener un 70% menos de cáncer de pulmón en el mundo si todos hiciéramos caso a este proverbio.

Según la iniciativa de “Por Qué Los Menores Beben” se ha establecido que 2 de cada 3 jóvenes entre 15 y 17 ya ha probado el alcohol y que uno de cada tres adolescentes de 14-15 años ya ha usado drogas ilegales.

Asimismo, en la adolescencia es cuando comienza la presión de tener sexo por parte del grupo. Un 33% de los chicos sienten esa presión y un 23% de las chicas. Hablamos de adolescentes de 13 a 15 años.

Claro, esto es hablando de cosas malas. Incluso en cosas normales como conducir un coche, el 56% de los jóvenes reconoce que conduce peor con amigos/as en el coche.

Y llegando ya al extremo, estos porcentajes se repiten con adolescentes que se infligen daños corporales, suicidios, etc.

Claro, tú pensarás que como eres adulto no tiene por qué afectarte tanto. Pero recuerda el primer dato: El 90% de los humanos reconoce que cede ante la presión de grupo. Probablemente tú también cedes a la presión de grupo. Unos ejemplos sencillos:

  • ¿Cómo que no tienes whatsapp? Pero si todo el mundo tiene
  • Pepe, Lisa. ¿A dónde vais? A casa, jefe. Ya son las 6 de la tarde.
    Pues ya sabéis que vuestros compañeros de trabajo se quedan hasta más tarde y no protestan como vosotros. ¡Venga, de vuelta al trabajo!
  • Fran, no marques esa casilla de la declaración de la renta que te van a crujir. Déjala en blanco, confía en mí, nadie marca eso.
  • ¡Hey Eli! Las amigas hemos pensado en ir juntas a ver “50 sombras de Grey”. ¿Te apuntas?
  • ¡Chicas! este invierno se llevan los colores marrones y blancos. ¿Qué chaqueta vas a comprarte, Mara? Espero que no sea ese verde que estás mirando.
  • Javi, los colegas nos hemos apuntado todos al Gym. ¡Vente con nosotros! Además, siempre vamos después a tomarnos una cervecita o algo.

Como estos, hay miles de ejemplos. Todos somos incitados continuamente a hacer cosas que tal vez no sean las que queremos. Ya sea en casa, en el trabajo, en la calle, en un club o un grupo de amigas. Siempre hay esa sensación de que hay que ceder en algunas cosas para que nos acepten.

Muy bien, ya hemos establecido el proverbio y el problema. “No cedas a los malos que te presionan” y “el 90% de las personas cedemos a la presión”. ¿Qué consecuencias nos trae ceder a la presión?

Daniel Radcliffe es el actor que dio vida al personaje de Harry Potter en 8 películas confesó haber rodado muchas escenas bajo los efectos del alcohol:
“Todos los adolescentes, famosos o no, descubren el mundo, salen a la calle, curiosean. Una de las consecuencias es que te vas de fiesta y te emborrachas con tus amigos. Y hay mucha presión para que lo hagas. No puedes estar con ellos en un bar y beber agua. A cierta edad, lo normal es emborracharte a muerte, y más en un país como Inglaterra, donde la gente bebe muchísimo.”

¿Qué triste verdad? Un chico que con 15 años ya era multimillonario se vio presionado a beber. No importa quien seas, la presión de grupo afecta a todos en mayor o menor medida. Y además, no es algo nuevo. No solo porque el proverbio se escribió en el año 950 a.C., sino que una de las mayores alegorías sobre el tema lo escribió Hans Christian Andersen en 1837 en Dinamarca.

“Érase una vez hace muchos años, en un reino del centro de europa, vivía un rey que era humilde en todo excepto en una cosa: se preocupaba mucho por su vestuario. Un día oyó a Guido y Luigi Farabutto decir que podían fabricar la tela más suave y delicada que pudiera imaginar. Esta prenda, añadieron, tenía la especial capacidad de ser invisible para cualquier estúpido o incapaz para su cargo. Por supuesto, no había prenda alguna, sino que los timadores simulaban trabajar en la ropa, pero se quedaban con los materiales que habían pedido.

Sintiéndose algo nervioso acerca de si él mismo sería capaz de ver la prenda o no, el emperador envió primero a dos de sus hombres de confianza a verlo. Evidentemente, ninguno de los dos admitió que eran incapaces de ver la prenda y comenzaron a alabar a la misma. Pronto, toda la ciudad había oído hablar del fabuloso traje y estaba deseando comprobar cuán estúpido era su vecino.

Los estafadores hicieron como que le ayudaban a ponerse la inexistente prenda y el emperador salió con ella en un desfile, sin admitir que era demasiado inepto o estúpido como para poder verla. Toda la gente del pueblo alabó enfáticamente el traje, temerosos de que sus vecinos se dieran cuenta de que no podían verlo, hasta que un niño dijo:

«¡Pero si va desnudo!»”

Ya vemos que es un fenómeno que siempre ha existido y que siempre existirá. Pero… ¿por qué cedemos a la presión? Hay muchos motivos sociales y psicológicos, pero el mayor de todos ha sido, es y será la aceptación. Todos queremos ser parte de algún grupo, tener un sentido de pertenencia con nuestros amigos, familia o colegas en el trabajo. Cuando no jugamos “según las reglas” nos arriesgamos a quedarnos fuera.

Por eso reímos gracias a los jefes aunque no nos haga ninguna gracia, ya que el resto de compañeros sí se ríen.
Por eso fumamos de adolescentes, para ser tan cools, guays, chéveres o mayores como los demás
Por eso cuando el líder de nuestro grupo de amigos dice de hacer algo, nadie le contradice.
Por eso, cuando vas a votar democráticamente se te da un lugar secreto, para que nadie te coaccione o presione.
Por eso, cuando nos dicen los malvados de hacer algo malo, normalmente caemos en la trampa.
Por eso, cuando escuchamos el evangelio muchas veces nos echamos atrás.

¿Qué podemos hacer? ¿Qué mecanismos hay para resistir la presión de grupo? Sobre todo, si es para algo malo. Primero voy a dar unos consejos lógicos y luego cómo siendo cristiano es mucho más fácil. Todo eso y más después del descanso.

Aquí escuchamos a nuestros amigos de Mosaic MSC cantando “Latido”. En el texto dicen “Dime tus secretos. Quiero conocerte”. Guarda esa frase para más adelante.

Para los oyentes que se acaban de sumar a nosotros y para los de antes, una pequeña recapitulación de contenido:
1. El proverbio de hoy nos dice que “no consientas cuando los malvados intenten seducirte”. O sea, no cedas a la presión para hacer cosas malas.
2. El 90% de las personas cede a las presiones de grupo: familiares, amigos, compañeros de trabajo, grupos, gente cercana, etc.
3. Normalmente cedemos a la presión por querer ser aceptados, no ser los diferentes o raros.

Ahora vamos a atacar esta forma de pensar y ver las claves para resistir la presión de grupo

1. Tener información del tema.
Hace unos años estaba en casa de mis padres cuando unos amigos me llamaron. Tenían un ordenador y me lo querían vender. Extrañado miré el reloj y vi que eran la 1 de la mañana. Extrañado subí a la puerta y los saludé. Me enseñaron un ordenador en el maletero del coche que se veía nuevo: Tenía pantalla plana (hablamos de 2005), teclado, ratón y torre. Mis amigos me pidieron 100€ por el ordenador.
Por suerte soy informático y sabía que ese ordenador valía al menos 10 veces esa cifra. Evidentemente era robado y buscaban donde sacarlo de en medio. Me presionaron para que lo comprase e incluso me lo rebajaron a 75€. Pero yo no cedí porque las consecuencias si la policía daba con ellos… luego darían conmigo. Pero en ese momento me sentía muy incómodo: eran mis amigos y uno de ellos incluso de mi iglesia.

Cuando adolescentes todos habríamos soportado mejor la presión para beber, tener sexo demasiado pronto o drogarnos o fumar si hubiésemos sabido de antemano lo que era y las consecuencias que nos iba a traer. Si tienes hijos, te aconsejo que hables con ellos de todos los temas, y cuanto antes, mejor. La primera revista pornográfica llegó a mi clase cuando tenía 10 años. Pero en esa revista se veían cosas de las que nadie me había hablado nunca. Me causaron curiosidad y ganas de obtener respuestas… pero ¿a quién preguntar? Hoy en día es peor, los niños y adultos con sus smartphones teclean la duda en Google o Bing y el primer resultado es el que creen. Incluso yo, preparando este tema tecleé cosas en Google y quedé totalmente defraudado por los consejos de inexpertos que tienen blogs y se venden como expertos.

Incluso como adultos tecleamos cosas interesantes en Google. En su reporte anual de términos más buscados aparecen, entre otros, las siguientes búsquedas hechas por adultos:
– ¿Es sano ser vegetariano?
– ¿Es sano beber nuestra propia orina?
– ¿Por qué mi madre me excita sexualmente?
– ¿Por qué permite Dios el sufrimiento?
– ¿Mi virginidad cuánta tardará el volver?
– Mi gato se parece a Hitler
– Puse mi calcetín en la tostadora
– ¿Cómo puedo obtener novio?
– ¿Cómo puedo aumentar mi inteligencia?

Algunas son graciosas, otras interesantes, y otras son… raras. Pero para la última tengo respuesta. La inteligencia no se puede aumentar nunca. Jamás. Olvídalo. La inteligencia es un conjunto de conexiones sinápticas en una red neuronal del cerebro y naces o no naces con ello. Pero lo que puedes aumentar y MUCHO es tu conocimiento y tu sabiduría. El conocimiento lo puedes aumentar leyendo, escuchando esta emisora, mirando TED Talks en Youtube, etc. Y la sabiduría es lo que hace que uno pueda tomar decisiones correctas, y para eso no hace falta ser inteligente. De hecho, mucha gente superdotada es una inadaptada social y toma decisiones erróneas constantemente. Y hay gente muy humilde y con poco conocimiento, pero que siempre se deciden por buenos caminos. Así que ánimo, sigue escuchando esta radio y vas a adquirir conocimiento y también vamos a intentar orientarte para tomar decisiones correctas y que así tu sabiduría aumente.

Volviendo al tema, una de las mejores formas de resistir la tentación de ceder a la presión de grupo es tener información de antemano sobre el tema. No te dejes engañar por no tener suficiente información.

2. Preguntar a un mentor
Todos solemos tener a alguien a quien le rendimos cuentas. Puede ser un padre, una tía, el mejor amigo, una hermana… antes de tomar decisiones trascendentes pregunta. Pregunta. Pregunta mucho. Pide consejo. Pero no solo alguien que diga lo que quieres oir sino alguien que te diga lo que necesitas oir.

Antes escuchamos a Mosaic MSC cantando “cuéntame tus secretos, quiero conocerte”. Cuando nos ponen toda la presión de grupo encima, una buena salida es hablar con alguien a quien ya le hemos contado nuestros secretos, alguien que nos conoce de pé a pá, totalmente. Solo alguien así, que nos ama tal cual somos, nos aconsejará lo mejor para nosotros.

Si eres adolescente no te gustará lo que tengo para decirte, pero tus mentores son-tus-padres. Lo repito: si eres adolescente los mentores son-tus-padres. Si no te entiendes ni hablas con ellos, busca al orientador de tu instituto o algún profesor con el que conectes. No es lo ideal, pero es mejor tener alguna conexión con alguien que con nadie. Si tus amigos son tus mentores… es como un ciego de nacimiento explicándole a otro ciego los colores. Simplemente no funciona así.

Si eres adulto, mira a tu alrededor. ¿Quién te conoce mejor? Tal vez sea tu pareja, tal vez sigan siendo tus padres, tal vez sea una amiga increíble, tal vez tu mejor colega. Pero nunca, nunca, nunca son tus hijos. Es una manía que cada vez veo más, sobre todo en familias monoparentales, que tratan a los hijos como amigos o a las hijas como amigas. Por favor, no caigas en esa trampa. Da igual cuan maduro sea o parezcan, no pueden ni deben ser tus mentores bajo ningún caso. Eso sería una inversión de roles que pagaréis ambos muy caro en un futuro muy cercano.

Si miras a tu alrededor y no encuentras a nadie, tal vez ese sea el problema por el que caes tanto en la presión de grupo. No tienes referencias ni gente a la que admires o respetes, por tanto no tienes el consejo de nadie a lo que aferrarte. Busca, busca. Hay 7 mil millones de humanos, es imposible que no tengas mentores a mano. Idealmente alguien que tengas a manos y en persona, alguien que te pueda mirar a los ojos y decirte lo que realmente necesitas oir.

Ayer estuve viendo la película de Disney y Pixar llamada “Cars 3”. El cochecito rojo protagonista se ve superado por un novato y busca la ayuda de un mentor porque el suyo ya había muerto. Pero en vez de ello acaba mentoreando a una joven cochecita que es su amiga y la ayuda a ganar la carrera final. Hay un momento muy bueno en la película que es cuando él se da cuenta que su éxito no está tanto en ganar la carrera sino en ayudar a la jovencita a ganarla. Eso es un mentorado bueno. Busca a una persona así, que esté dispuesta a animarte, empujarte e incluso a regañarte por algo malo.

Hace unos meses yo tuve un fallo tonto, empecé a hablar con una chica con la que no tenía nada en común. Tal vez yo hubiera seguido adelante y habría comenzado una relación que no habría sido buena. Uno de mis amigos, Daniel, hizo 90km en coche para venir a mi casa, hablar conmigo y regañarme, decirme que lo estaba haciendo mal y que no siguiera por ahí. Me lo dijo con cariño, pero a la vez con firmeza. En ese momento es cuando lo incluí en mi Olimpo de los mejores amigos. Alguien capaz de venir a decirme a la cara lo que hago mal vale por 1,000 amigos en Facebook que dan like a todos mis estados.

Busca un mentor

3.Desarrollar tu identidad
Vale, antes de salirnos de la tangente una aclaración. Esto no es “cree en ti mismo y conseguirás lo que te propongas”. Si eso fuera cierto habría miles de millonarios, y no los hay. Cuando hablo de desarrollar una autoestima me refiero a tener una identidad afirmada, segura de sí misma y que no se acobarda ni cuestiona cuando las cosas no van bien.

Muchos hemos caído en trampas porque no teníamos una identidad afirmada, dependíamos del grupo para tener la sensación de pertenecer a algo. Para muchos era el grupo de amigos, para otros era la unidad familiar y para otros era el trabajo o la carrera universitaria.

Cuando eres mujer la presión es brutal en cuanto a cómo debes de ser: Guapa, alta, atractiva, con carrera, con trabajo, con talla 36-38, buena madre, buena ama de casa, buena profesional, buena en relacionarte, tener más de 1000 seguidores en Instagram, etc. ¡Es horrible!

Para hombres, tampoco pinta mucho mejor. Debes de tener músculos e ir al gimnasio, debes vivir independiente, tener tu propio coche y que sea de buena marca alemana, ser un gran profesional, un buen padre, tener algún hobby peligroso como escalada o snowboard, tener un grupo de colegas amplio, una mujer atractiva y ganar mucho dinero para pagar la hipoteca de tu enorme piso o casa y mantener a tus hijos, que obviamente deben respetarte mucho.

Como vemos, normalmente estamos presionados a ser o tener que parecer ser algo que no somos. Todos ganamos menos dinero del que necesitaríamos para cumplir con todo, nuestra pareja tal vez no sea Miss Universo pero es la reina de nuestro mundo y nuestro coche no es de marca ni nuestro piso excede los 70m2. A veces no llegamos a fin de mes y a veces nuestros hijos son desobedientes y ruidosos hasta el extremo.

Y ahí interviene la autoestima. No somos lo que nos dicen que somos ni somos lo que tenemos. Douglas Coupland, un escritor canadiense escribió: “Hoy todo el mundo parece idéntico porque nadie tiene tiempo para diferenciarse, ni siquiera tiene tiempo para comprar”. Jimmy Carter, antiguo presidente de EE.UU dijo en una ocasión: “Ya no se define la identidad humana por lo que uno hace, sino por lo que uno posee. Pero hemos descubierto que el poseer cosas y el consumir cosas no satisface nuestro anhelo por significado. Hemos aprendido que la acumulación de bienes materiales no puede llenar el vacío de vidas que carecen de confianza o propósito.”

Así que te animo a buscar tu identidad y potenciarlo. ¿Quién eres? ¿Qué se recordará de ti cuando ya no estés? ¿Qué legado vas a dejar?

Sé que a estas alturas muchos oyentes se estarán preguntando donde quedó la Biblia y que dice Dios, el creador y diseñador de la vida sobre estos temas. Hasta ahora he explicado el problema, el diagnóstico y su solución lógica. Pero los humanos no somos lógicos, somos seres pasionales e irracionales en general. A veces ni sabemos por qué hacemos algunas cosas y a veces nos desesperamos porque sabemos lo que deberíamos hacer… pero somos incapaces de continuar.

Por eso digo que ser cristiano es de lo mejor que te puede pasar en la vida. En la siguiente y última parte del programa vamos a explorar las respuestas a todas estas preguntas. No te lo pierdas, la clave de todo esto viene ahora.

Aquí escuchamos a nuestros amigos de Mosaic MSC cantando “Tiembla”. En el texto dicen “La oscuridad tiembla ante Cristo”. Guarda esa frase para más adelante.

Para los oyentes que se acaban de sumar a nosotros y para los de antes, una pequeña recapitulación de contenido:
1. El proverbio de hoy nos dice que “no consientas cuando los malvados intenten seducirte”. O sea, no cedas a la presión para hacer cosas malas.
2. El 90% de las personas cede a las presiones de grupo: familiares, amigos, compañeros de trabajo, grupos, gente cercana, etc.
3. Normalmente cedemos a la presión por querer ser aceptados, no ser los diferentes o raros.
4. La clave para resistir la presión puede venir de 3 formas
a) Tener información del tema
b) Preguntar a un mentor
c) Desarrollar tu identidad

Lo mejor que jamás te puede pasar en esta vida es conocer a Cristo. La iglesia que paga gran parte de este programa se llama “Pasión Por Cristo” y si vives en el área de Madrid, te invito a que la visites y veas cuan literalmente se toman su nombre a pecho.

Los que tenemos a Cristo en nuestras vidas contamos la ayuda de la tercera persona de la trinidad, el Espíritu Santo, para enfrentar el problema que nos plantea el versículo de Proverbios 1:10. Voy a re-visitar los 3 puntos y ver lo ventajoso que es tener a Dios en nuestras vidas para enfrentar el problema.

1) Tener información el tema
La Biblia nunca sale en los listados de libros más vendidos del mundo porque simplemente se sale de la escala. Es un libro que aunque no creas en nada de lo que dice, resulta que su influencia se hace notar desde hace miles de años. Ha esculpido todos los derechos civiles de países de tradición cristiana y ha permeado e influenciado la cultura árabe y ha sido traducido a más idiomas que ningún otro libro de la tierra jamás. No hay libro que se parezca, y entre otras cosas es porque habla de todo.
¿Dinosaurios? Búscalos en Job 40:15-17. ¿Migración? Busca en Rut 1. ¿Terrorismo? Mira como se sentía Habacuc en 1:2-3 y mira lo que responde Pablo en Romanos 12:19-21.

No hay tema que la Biblia no toque. No siempre da respuestas absolutas porque Dios no quiere que hagamos las cosas porque dejase respuesta para todo, sino que nos dio un camino de miguitas de pan para que podamos llegar a la conclusión correcta por nosotros mismos. Por tanto, cuando un cristiano enfrenta una situación de presión de grupo brutal, en la Biblia tiene las respuestas y el consuelo si nos quedamos solos. A veces incluso la presión es por ser cristiano.

Aarón se enfrentó al faraón de Egipto aun a costa de poder perder su propia vida en Éxodo 7, pero cuando su propia gente le pide que haga un dios de oro, en Éxodos 32:1-4 Aarón cede y sucede uno de los peores pecados del pueblo de Dios.

Efesios 4:14 “Así ya no seremos niños, zarandeados por las olas y llevados de aquí para allá por todo viento de enseñanza y por la astucia y los artificios de quienes emplean artimañas engañosas”. No nos dejemos engañar por la astucia de los malvados.

Proverbios 22:3 “El prudente ve el peligro y lo evita; el inexperto sigue adelante y sufre las consecuencias”. Observa, mira a tu alrededor, pregunta a Dios si esa decisión que estás a punto de tomar tiene peligros. No sigas adelante. La gente normal solo puede calcular probabilidades de futuro, Dios lo conoce y te puede ayudar a tomar esa decisión.

Hebreos 5:14 “En cambio, el alimento sólido es para los adultos, para los que tienen la capacidad de distinguir entre lo bueno y lo malo, pues han ejercitado su facultad de percepción espiritual.” Piensa, madura. Como cristianos debemos avanzar en el camino de la fe, y eso implica poner el cerebro a trabajar, a aprender. No es excusa decir “yo no sabía”. Dios nos dio un cerebro y nos dio a su Espíritu Santo para arrojar luz a cosas que el cerebro no ve. La gente que no tiene a Cristo tiene que ir a ciegas, pero tú no.

Deuteronomio 30:19 “Hoy pongo al cielo y a la tierra por testigos contra ti, de que te he dado a elegir entre la vida y la muerte, entre la bendición y la maldición. Elige, pues, la vida, para que vivan tú y tus descendientes”. Escoge, decide. Tienes que elegir si ceder a la presión, si quieres bendición o maldición. Esto no es magia, esto es la vieja ley de “siembra vientos y recogerás tempestades” o como dice el adagio popular “cría cuervos y te sacarán los ojos”. La bendición y la maldición no son magias o poderes que de repente caen sobre tu vida sin ningún aviso, son siempre consecuencias de buenas o malas decisiones que tomaste.

Proverbios 15:23 “Es muy grato dar la respuesta adecuada, y más grato aun cuando es oportuna.” Actúa, haz. Que bueno es cuando ya te has decidido, hacer lo que decidiste y no otra cosa. Ya verás, aunque te pongan mala cara, estarás en paz contigo mismo. Esto es de una lógica aplastante. Si decides ceder a la presión de grupo, ellos se sentirán bien y tú mal. Cuando te vuelvas a tu casa… seguirás sintiéndote mal por lo que hiciste. Pero si decides no ceder a la presión de grupo, te sentirás mal mientras estés con el grupo, pero cuando vuelvas a tu casa te sentirás bien contigo mismo y dormirás en paz y sin consecuencias malas para el futuro.

2) Como ves, Dios tiene mucho que decir sobre el tema. Y no termina ahí. El segundo punto para superar la presión de grupo es buscar un mentor.

Para los que somos cristianos es normal acudir a la iglesia casi todos los domingos. Al culto de la tarde un poco menos y al de oración la minoría avivada. Pero eso significa que más o menos cada 3 a 7 días puedes ver a gente capaz de ser tu mentor. ¡Ser cristiano es toda una ventaja! Hay todo un espectro amplio de gente en todas las iglesias: jóvenes, ancianos, profesionales, madres, madres solteras, padres sin trabajo, padres con trabajo, viudos, viejecitas con caramelos, gente que sabe de todo, gente que no sabe de nada excepto que Cristo es su salvador. Una iglesia es normalmente una fiesta de gente totalmente diferente y heterogénea que lo único que tiene en común es a Jesús en sus vidas. Es un sitio I-DE-AL para buscar un mentor. Tal vez sea tu pastor/a, tal vez un diácono, un anciano, un hermano que ha pasado por lo mismo que tú, una señora madura en la fe que ha visto y vivido de todo… eso sí, recomiendo buscar a alguien de tu género si lo hay.

Como ves, ir a la iglesia no solo te sirve para alabar y adorar a Dios y escuchar de su palabra, sino que también te sirve para forjar amistades y mentorados que te pueden ayudar de una forma tremenda cuando tienes presión de todos lados.

Incluso si estás en un sitio remoto, como yo, o no asistes a ninguna iglesia, hoy en día todos tenemos móviles con apps de mensajería instantánea. Y todos tenemos la Biblia. El mejor mentor de todos los tiempos fue alguien a quien llamaban “El maestro”. Esa persona fue Jesús y también habló de todo, pero sobre todo nos demostró con su vida lo que debíamos hacer. Si no tienes a nadie cerca, hazte la pregunta: “Qué me diría Jesús en esta situación” y deja que el Espíritu Santo la conteste. Además, este programa se llama Alternativa B. Mucho de lo que el Espíritu Santo te diría ya está en la Biblia. “Buscad y hallaréis”

3) Desarrollar tu identidad
Antes escuchábamos “La oscuridad tiembla ante Cristo”. Cuando tenemos a Cristo en nosotros, la oscuridad tiembla ante Cristo en nosotros. Es increíble la potencia que tiene Cristo en nosotros. ¡Nos da una identidad tan fuerte y tan potente que ni las puertas del infierno se pueden enfrentar a nosotros!

Cuando yo era niño una persona totalmente enraizada en la oscuridad vino a rendirse a Cristo. Puede que tú no creas en estas cosas, pero no podemos desmentir la experiencia que tuvo y lo que contó. El hombre era uno de los curanderos más famosos de Castellón de la Plana y en su testimonio él contaba:
“Yo tenía un guía, un ente espiritual que me contaba todo sobre las personas que venían a verme. Sus mentiras, sus fallos, sus sueños e ilusiones, todo. Sin embargo, de vez en cuando me cruzaba con algunos de los que mi guía no decía nada. No había ‘datos’ sobre ellos. Por curiosidad seguí a uno de ellos y terminé aquí. Cada uno de vosotros tiene dentro de sí un poder tan fuerte que ni mi guía puede contarme lo que sois. No puede, no quiere. Se niega. Os tiene miedo.”

Este poder vive dentro de cada uno de nosotros si lo permitimos. Este es el poder de Cristo en nosotros. Y ese poder trae consigo una identidad: Eres un hijo de Dios, eres una hija de Dios. Puede que durante años estés creyendo una mentira como “soy la hija que no querían tener” o “soy inmigrante ilegal” o “soy un borracho” o “soy mala madre”. ¡Bórralo! ¡Deséchalo! Busca ayuda, por ejemplo, en la iglesia, y sigue adelante. Tu identidad real es que eres hijo de Dios, eres hija de Dios.

Juan 1:12 “Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios”. Y la Biblia va incluso más allá. Dice el mismo Juan en el último libro de la Biblia que no solo eso, sino que tenemos un nombre secreto que nos identifica totalmente y que sabremos en el futuro solo nosotros.

Apocalipsis 2:17 “El que tenga oídos, que oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que salga vencedor le daré del maná escondido, y le daré también una piedrecita blanca en la que está escrito un nombre nuevo que sólo conoce el que lo recibe”.

Así que no desesperes. Cuando la presión de grupo venga a por ti recuerda estos 3 puntos:

1) La Biblia habla de todos los temas que nos preocupan. Si no lo hace de forma directa… nos deja las pistas.
2) Podemos encontrar mentores en la iglesia a la que vayamos o podemos encontrar un mentor en Jesús.
3) Nuestra identidad es tan grande y potente que ni el reino de la oscuridad puede con ella. En Cristo somos más que vencedores.


Tal vez ahora me digas que esto está muy bien pero que es muy teórico. Te paso también los consejos prácticos ante una situación de que te presionen para hacer algo que no quieres, seas cristiano o no.

  1. a) Di “No quiero”. Pero hay formas y formas de decirlo. Por ejemplo, anótate estas recomendadas por los psicólogos:
    – “Conmigo no cuentes”
    – “Yo no hago esas cosas”
    – “¿Qué te pasa? ¿Es que todavía no me conoces?”
    Si eres rápido y no dudas, verás que pronto dejan de presionarte. De hecho, en la cabeza de muchos ganarás puntos por ser alguien que no es un hipócrita, al contrario que ellos mismos, tal vez. Ahora, tal vez la presión continúe y te digan “Eres un cobarde. Eres una miedosa” puedes responder de 3 formas de nuevo:
    – Absorbiéndolo. “Si, es verdad, no me atrevo y es porque…”
    – Esquivándolo. No te pongas a discutir. Te quedas con lo que dijiste antes y punto. No se hable más.
    – Devolviéndolo. Explica por qué te niegas y devuelve la presión apelando a la inteligencia de tus compañeros. Podrías responder: “Una persona inteligente como tú no haría eso”.
    Si aun así la presión continúa, solo te queda una última opción
    – Vete, márchate, sal de ahí.
    Si te siguen provocando, vete. Cuanto más tiempo te quedes, más intensa se hará la presión. Recuerda que, aunque tengas que marcharte, eres tú quien ha tomado las riendas de la situación y tú quien decidió marcharse y cuando y como. No has dejado que nadie haga contigo lo que quiera.

El tiempo se va acabando y tal vez tengas dudas o preguntas por resolver. Si quieres pásate por mi blog www.benjifrugoni.com y buscas Alternativa B 001 y en los comentarios haces tu pregunta. Intentaré ir contestando las dudas lo mejor posible, aunque no tengo respuestas para todo. www.benjifrugoni.com. Te reto a que agarres tu Biblia y busques las respuestas ahí dentro por ti mismo.

Y si no eres cristiano, pero esto ha despertado en ti las ganas de conocer a este Jesús que te da identidad, que te ayuda a resistir la presión de grupo, que te ayuda, que murió y resucitó para demostrarte que su mensaje es verdad, entonces te quiero invitar a repetir esta oración después de mí. Ten en cuenta que esta oración a Dios no es una fórmula mágica, es solo el comienzo de un camino que todos los creemos en Dios estamos recorriendo y que tienes que encontrar una buena iglesia donde continuar andando y aprendiendo.

“Querido Jesús. Reconozco que no te conozco en persona y que he fallado muchas veces. He hecho cosas que no debería y sé que lo que he hecho mal se llama pecado. He pecado y mucho y necesito perdón y esperanza. Te pido que por favor entres en mi corazón y me ayudes. Me arrepiento de mis malas decisiones y quiero comenzar de cero otra vez con mi vida, pero contigo como mi Señor y amigo, para poder hacerlo mejor con tu ayuda. Te lo pido por favor, escúchame y atiéndeme. Entra en mi y que sigamos juntos el resto de mi vida. Amén”

Si has hecho esta oración con sinceridad, por favor llama al 912 88 22 00, 912 88 22 00 y di que hiciste esta oración y que quieres más información. Haremos lo posible para hacerte llegar una Biblia, atender tu petición, orar por ti o lo que sea.

Espero que salgas de este programa con la sensación que la Alternativa B que Dios nos dejó en la Biblia es infinitamente superior a lo que hayas intentado hasta ahora.


Una cosa que voy a hacer solamente en este programa es hablar un poco de dónde vengo y cual es la idea de Alternativa B todos los programas que me permitan hacer. Normalmente en este espacio hablaré de algo bueno que Dios está haciendo en España porque mucho se habla de lo malo y poco de lo bueno.

Como dije, mi nombre es Benji Frugoni y nací en 1985 en una tormentosa mañana de Febrero en Duisburg, Alemania. Mis padres Natanael y Anne Frugoni vinieron a España como misioneros en 1990 y ahí comenzó mi aventura con Dios, siendo testigo de muchas cosas.

En Castellón mis padres trabajaron 10 años fundando un total de 3 iglesias y con la iglesia madre tan grande que la gente apenas cabía en las 250 plazas de bancas y sillas habilitadas. Pero eso era solo la preparación de lo que venía. Cuando yo tenía 15 años mis padres en el año 2000 fueron llamados por Dios a Málaga y en 2003 fundaron desde cero la “Iglesia Cristiana Evangélica Renacer de Málaga”. Cuando se fundó yo recién había cumplido 18 años y pude ser miembro legal. Éramos básicamente 17 personas con la idea de conquistar la ciudad capital de la costa del Sol para Dios. Los primeros años fueron durillos con poca gente y poco presupuesto para hacer cosas, pero con Dios de nuestra parte pudimos empezar a movernos y hacer cosas. Con 25 años yo me vine a Madrid a estar con Decisión, una misión en la que estuve hasta comienzos de 2017.

Pero mis padres siguieron en Málaga con la iglesia que el Señor les ha dio. Todos los meses tienen algún tipo de aventura o milagro con Dios, vidas que cambian, formas nuevas de Dios de mostrarse. Por ejemplo, un milagro en toda regla es que no alquilan una sola nave industrial para los cultos a día de hoy. ¡Alquilan dos porque no caben más! En la antigua ahora hay escuela dominical para unos 50 niños, los sábados hay una reunión de unos 40 jóvenes y la generación de jóvenes anterior ha generado 2 parejas de misioneros, para Marruecos y EE.UU, 2 parejas de maestros y pastores, una en León y otra en Málaga, a una chica evangelista que tras formarse en Barcelona ha vuelto y va a fundar la primera iglesia internacional de la ciudad, un chico que está como misionero para la juventud en Barcelona provincia, y al menos a 4 más que están en seminarios a día de hoy en Hungría y España y yo mismo en la radio a día de hoy tras 6 años de cajitas de Operación Niño de la Navidad. Y todo eso una iglesia con menos de 100 miembros y con un paro del 50-60% de la congregación.

Mis padres no son santos ni superungidos o algo raro. Simplemente son gente que la alternativa B para ellos es la A. Mis padres nunca nos enseñaron a hacer las cosas así o asá, sino “a ver que Dios sobre esto”. Han conseguido más trabajando duro, largo y tendido que mucha gente más inteligente o dotada o enseñada que ellos. Y eso es una lección que podemos aprender todos de ellos: No es tanto nuestra aptitud o conocimientos los que harán que avancemos con Dios, sino nuestra perseverancia y trabajo para el Señor.

Han conseguido tras muchos años de insistir que la ciudad de Málaga incluya en su Pascua un culto evangélico al aire libre donde miles de personas se juntan para alabar y adorar a Jesús resucitado. Sin tronos, sin lloros, sin sufrimiento. Una cruz vacía y un rey resucitado.

Y por eso casi nadie habla de ellos, porque hacen lo correcto. Aprendamos de ellos y seamos perseverantes en nuestras tareas.


Con todos vosotros, Benji Frugoni al micrófono, Karlos como realizador de sonido y con todo el equipo de telefonistas y ténicos. Desde Dynamis Radio y sus socios, nos despedimos hasta la semana que viene.

Y recuerda: Alternativa B: Otra forma de vivir la vida

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